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La Unión Europea no es democrática. No existe separación de poderes: el órgano ejecutivo de la Unión está dotado de poderes legislativos; el Consejo europeo o los Consejos de ministros, que son reuniones de órganos ejecutivos nacionales, actúan como órganos legislativos.

Queremos afirmar la primacía de los pueblos en tanto que fuente irremplazable de legitimidad democrática y la participación igual de mujeres y hombres, en tanto que principio democrático fundamental en la toma de decisiones que les afectan.

Es necesario comprometerse en un proceso de refundación democrática donde los pueblos y las y los ciudadanos ocupen un lugar central en la construcción de una Europa democrática y social, a fin de que las opciones políticas y ciudadanas se sitúen por encima de la ley del mercado y del beneficio.

La Europa que proyectamos será una Unión de Pueblos: se construirá en nombre de, por y con los pueblos, organizados democráticamente a todos los niveles.

El fin del déficit democrático de las instituciones europeas comenzará cuando en la Constitución de Europa podamos proclamar realmente : Nosotros, pueblos de Europa” en lugar de “nosotros los Estados de Europa”.

El paso progresivo a una Europa de los pueblos unidos, organizada de forma inédita, debe estar basada en instituciones políticas cuya fuente de legitimidad deviene bien de la voluntad de los pueblos, expresada directamente, a través de consultas o de iniciativas populares, o indirectamente, por la elección de Asambleas representativas europeas; bien a través de la participación de la ciudadanía europea a diferentes niveles (local, regional, nacional, etc.) o en las diversas instancias políticas y sociales en las que se adoptan las decisiones colectivas que les conciernen.

Por ello nuestra democracia constitucional europea constituye una entidad política inédita. La representación política en el espacio europeo es una democracia a diferentes niveles y comprende la representación de los pueblos, de los países, de las regiones, de las comunidades locales. Una democracia transnacional basada además en la cooperación no jerarquizada de los diferentes niveles. De ahí se deriva que la estructura de las instituciones se debe basar en el diálogo y la cooperación entre las diferentes autoridades políticas o jurídicas, nacionales y europeas.

En todos los casos, la ciudadanía interviene en las grandes opciones políticas, económicas y sociales. Para ello, los representantes son elegidos y controlados. En cada nivel de competencia, los órganos de gobierno son responsables antes las asambleas electas. Estas deben ejercer la iniciativa legislativa y de control político en relación con la ciudadanía y las instituciones nacionales, regionales, locales.

En una Europa democrática, el derecho a la información y la libertad de comunicación deben ser tratadas como derechos políticos colectivos e individuales fundamentales que garanticen la autonomía de comunicar, de informarse y de formarse libremente, así como de participar de forma igualitaria en las redes de información y de comunicación en la esfera pública europea.

Pictur Democratic